El Madrid devora al Barça


Dos goles de Cristiano Ronaldo ponen al Real Madrid en la final de Copa. Los blancos remontaron los pronósticos y el marcador de la ida, favorable al Barcelona, gracias a dos goles de su estrella, que volvió a reivindicarse en un escenario en el que, esta vez, no apareció Messi. Raphael Varane, la gran aparición de la eliminatoria, cerró uno de esos partidos que son algo más que una victoria. Una inyección de adrenalina en vena para los blancos y otro bajonazo para los azulgranas, con la Champions, cuesta arriba para ambos, esperando a la vuelta de la esquina para definir la altura de sus temporadas.

Dos años y medio después de su llegada, José Mourinho consiguió que un clásico se jugara con ajuste a su plan ideal. El Barça no salió a jugar con su ventaja, seguramente porque no sabe hacerlo, y el Madrid le cazó con los argumentos esperados: dos contras y un balón aéreo. Pero, en medio, el Madrid puso mucho más. Se comprimió en 20 metros y enjauló a Leo Messi, que estuvo tan inactivo como en San Siro. Su sistema defensivo funcionó como un reloj, y en el medio Xabi volvió a tirar de manual. Ahora, a reposar en formol hasta la visita a Old Trafford.

Tan perfecto le salió el plan a Mou que el Madrid no tardó en adelantarse gracias a un penalti de Piqué sobre Cristiano. No es la primera que el defensa del Barça queda en evidencia ante el portugués, que no tembló desde los once metros. Hace tiempo que Ronaldo espantó los fantasmas del Camp Nou. Ayer, supuso durante todo el partido una amenaza infinitamente superior a Leo Messi.

El Madrid se contagió de la frialdad de Varane, imperial en el centro de la defensa durante los 180 minutos. Ofreció siempre una salida de balón sencilla ante un Barça que, además no hurgar en ataque, parecía mantequilla en defensa. Robando y saliendo, el Madrid disfrutó de un buen puñado de ocasiones en el primer tiempo, mientras que el Barça sólo pudo aferrarse a un libre directo de Messi que se fue a milímetros del palo derecho de Diego.

El segundo tiempo continuó emitiendo pésimas señales por parte del Barça. Apenas Iniesta. Ni Messi, ni Cesc, ni Xavi, ni Pedro, más preocupado de ir al suelo que de jugar. Las peores pesadillas de los locales se hicieron realidad con un pelotazo de Khedira que cazó Di María. Por una vez, el argentino eligió bien en ataque -en defensa se vació ayudando a Arbeloa-, hizo un nudo a Puyol y remató, pero Pinto salvó. El baón suelto llegó a Ronaldo, que no perdonó. 0-2. Era su clásico. De nuevo.

Varane puso un cierre casi hollywoodense al enésimo duelo entre los dos gigantes. El junco francés, que sostuvo al Madrid en la ida y lo rescató con un cabezazo de libro, repitió frentazo, a la salida de un córner, para clavarla en la escuadra de Pinto. El francés surge como el gran triunfador del cruce que devuelve al Madrid a una final de Copa dos años después. Y Cristiano se confirma. Claro que, en su caso, no es noticia.

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