¿Por qué es un error imponer quitas a los bancos? Albert Bertran Pascual


La solvencia de las familias, empresas, bancos y administraciones públicas, depende de dos variables: los ingresos netos y el coste de la deuda.

 

Esto implica que con unos tipos de interés de Euribor+100pb sean solventes, mientras que con Euribor+300pb no lo sean.

 

Por esto es muy importante, especialmente teniendo en cuenta nuestra elevada deuda exterior, que a nuestros bancos, empresas y administraciones públicas,  no se les encarezca el conste de financiarse en los mercados internacionales.

 

Y si los inversores internacionales y locales, no ven garantizados sus ahorros, es posible que se produzca una fuga de capitales, que encarezca el coste del crédito interior y se disparen las insolvencias.

 

Todos hemos visto como cuando aumentan los temores, la prima de riesgo aumenta y a nuestros bancos y empresas se les cierran los mercados y, cuando el BCE los tranquiliza vuelve a bajar y se les abren los mercados.

 

Por esto es básico, que los inversores no vean peligrar sus inversiones, para que el país tenga unos costes de financiación más bajos y las insolvencias sean menores.

 

Aparte de que el encarecimiento de la financiación, supone más recortes, menos inversión y consumo, por lo tanto un menor crecimiento y menos ingresos netos para las familias, empresa, bancos y administraciones públicas.

 

Por lo que un rescate que imponga quitas a los acreedores de la banca, puede ser un rescate envenenado, porque en lugar de rescatar al país, lo está mandando a la fallida.

 

Es evidente que a la UE le indigna que los contribuyentes y los pequeños ahorradores, paguen las imprudencias de la banca concediendo créditos, pero imponiendo quitas a los bancos, puede que termine provocando el resultado contrario al deseado.

 

Pienso que mientras en los EEUU se impuso el pragmatismo y al final el coste para los contribuyentes ha sido muy bajo, en Europa, se está imponiendo la ideología de hacer pagar a los bancos por sus errores y terminara costando una fortuna a los contribuyentes y los ahorradores europeos.

 

Y lo peor de todo es que no servirá de nada toda esta autoflagelación, porque por muchos bancos que dejemos caer, la moral del riesgo no se restablecerá nunca. 

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