Caso Gibraltar: Londres y Madrid endurecen el pulso


La tensión diplomática entre España y el Reino Unido todavía está en plena curva ascendente. Ayer hubo un episodio más de este pulso por la soberanía de Gibraltar. El ministerio de Exteriores británico había advertido el martes que remitiría una queja formal a las autoridades españolas por los estrictos controles en los accesos al Peñón, que están provocando horas de cola de vehículos que quieren cruzar la frontera. La protesta llegó ayer formalmente a través de la embajada británica en Madrid. Y tuvo una respuesta fulminante y sin contemplaciones.

La diplomacia española comunicó de manera “firme y severa”-también a través de la embajada británica-que los controles fronterizos que Londres considera inaceptables ajustan plenamente a la legalidad y son ahora mismo “irrenunciables” para España. El gobierno de Mariano Rajoy argumenta que los controles son consecuencia del hecho de que el Reino Unido no pertenezca al espacio Schengen y de la “enorme” aumento del contrabando a través del Peñón en los últimos años.

La respuesta española fue más allá e incluso se salpimentar su argumentario con razones históricas. La lengua de tierra que une el Peñón con España, alegaron desde Madrid, no forma parte de los espacios cedidos al Reino Unido en virtud del tratado de Utrecht de 1713 y, por tanto, la ocupación británica en este punto es “ilegal y contraria al derecho”. En este istmo hay, por ejemplo, el aeropuerto de Gibraltar.

Margallo explicará en el Congreso

El ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, se comprometió ayer a comparecer en el Congreso en la primera quincena de septiembre para abordar la crisis diplomática por Gibraltar. Mientras tanto, ayer las colas de vehículos en la entrada y salida del Peñón se moderaron. Pero España de momento no tiene ninguna intención de anular las mismas. El conflicto aún seguirá vivo un tiempo.

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