Rajoy se resiste a hacer cambios en el gobierno


A Mariano Rajoy ya no le funciona su máxima de “quien día pasa, año empuja”. Desde que llegó a la Moncloa la carpeta de los problemas nuevos y viejos crece sin medida. Mañana su gabinete reanudará la tarea ejecutiva tan cuestionado como antes del paréntesis vacacional. Lo hará, eso sí, con menos presión mediática para que el guirigay interno en el PP-provocado por el caso Bárcenas-tapa las carencias de la gestión ministerial. Fuentes cercanas al presidente español señalan que los cambios que se prevén en el partido no serán a corto plazo y que el gobierno, si tiene que haber, serán posteriores.

El viernes será el primer consejo de ministros del nuevo curso. Si Rajoy no tiene un golpe de efecto escondido en la manga, los trece ministros actuales seguirán con sus actuales carteras como si no hubiera pasado nada, más allá de la crisis diplomática con el Reino Unido por Gibraltar. “Si lo mejor que tiene Rajoy en estos momentos son sus ministros!”, Presumía un miembro del staff gubernamental.

Cospedal no quiere que la salpiquen
El cataclismo al PP provocado por las bombas sobre la caja B y los sueldos en negro de los dirigentes-Rajoy incluido-lanzadas por el extesorero ahora encarcelado es tan grande que los enfrentamientos con el mundo educativo y el poder judicial, el desafío catalán y la interminable cola del paro son minucias para el inquilino de la Moncloa y su equipo, que han comprobado que el cambio de estrategia de comunicación en el caso Bárcenas dando finalmente explicaciones en el Congreso sirvió de poco.

Fue incluso peor, porque, horas después de asegurar que cuando llegó a la Moncloa Bárcenas ya no estaba a sueldo del partido, El Mundo, ahora azote de Rajoy, demostró que el extesorero cobró en 2011 y el 2012 del PP. Y la mano derecha en el PP, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, lo dejó en evidencia ante el juez del caso, Pablo Ruz, declarando que la negociación con Bárcenas la llevaron Rajoy y el todavía vicesecretario general, Javier Arenas.

Las malas lenguas apuntan al entorno de Cospedal como el origen de los rumores de cambios inminentes en el partido que deberían materializarse en la convención del partido en octubre. El problema es que parece ineludible el relevo de Arenas y los que conocen bien Rajoy avisan que supondría marcar con hierro candente su histórico colaborador como responsable del caso Bárcenas. “Lo que sea relevado será señalado, y más si es Arenas”, insisten fuentes del partido recordando la relación de amistad que durante años tuvieron el político andaluz y Bárcenas. La cuestión es hasta qué punto Rajoy está dispuesto a sacrificar uno de sus por salvarse.

Es a la hora de componer el rompecabezas que se le presentaría si realiza cambios relevantes en el partido cuando se encienden las alarmas de una posible remodelación de gobierno en otoño, coincidiendo con el ecuador de la legislatura. Algunas fuentes sostienen que a la hora de la verdad hay pocas piezas intercambiables entre los cuestionados en Génova y al ejecutivo. De hecho, el ministro de Educación, José Ignacio Wert-el peor valorado en las encuestas-, ya anunció que abandonará la política cuando deje el cargo. Y enviar Arenas-que fue ministro y vicepresidente segundo con Aznar, además de secretario general del PP-a un ministerio sería el colmo.

De ministros cuestionados y encajables en el partido hay dos: Alberto Ruiz-Gallardón y Cristóbal Montoro. El primero también aseguró que abandonaría la política cuando lo dejara, pero ya se sabe que los animales políticos siempre están dispuestos a sacrificarse. Si lo hace tendrá lecturas internas en clave sucesoria que pasarían por el adiós de Rajoy y la lucha contra la rival que comparten ministro y presidente: la ex de Madrid y líder del ala más dura del PP, Esperanza Aguirre.

En el caso del ministro de Hacienda no es ningún secreto que está enfrentado a los varones más influyentes por el déficit asimétrico y la financiación autonómica. Esto le complica el aterrizaje en Génova y sería admitir que la política económica del PP, ideada por él, ha fracasado. Si Rajoy se ve más adelante con corazón de hacer una crisis de gobierno y crea una vicepresidencia económica situando Montoro sería una bofetada a su rival interno, el titular de Economía, Luis de Guindos. Pero que esto ocurra es, con la excepción de los más afines a Montoro, ciencia ficción. El repunte de la economía que se espera a finales de año será, admiten, un espejismo, al igual que los últimos datos de empleo, un balón de oxígeno para la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, que no ha encontrado en la reforma laboral la tecla mágica. Nada parece que pueda evitar acabar la legislatura con más parados que cuando el PP ganó las elecciones.

El poder de Sáenz de Santamaría
Báñez es una protegida de la vicepresidenta española, Soraya Sáenz de Santamaría. Rajoy sólo confía plenamente en ella. De hecho, los únicos retoques que ha hecho han sido para dar más poder a su segunda en la Moncloa. ¿Qué pasará con la ministra de Sanidad, Ana Mato? Rajoy ha dicho públicamente que tiene su apoyo. No está imputada pero sale en masa papeles del caso Gürtel. Rajoy tiene un sudoku complicado de resolver y se decanta por dejarlo abierto hasta que decida qué hace con las listas de las europeas de la primavera.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*