Google, la mejor empresa para trabajar


El gigante de Internet cuenta en Mountain View con un campus abierto 24 horas, con comida y gimnasio gratuitos para los empleados.

En la localidad residencial de Mountain View, a una hora de distancia en coche de San Francisco (California, EEUU), se levanta la sede central de Google, la mejor empresa del mundo para trabajar, según la revista Fortune.
El gigante de Internet, que hoy controla más del 85% del negocio mundial de publicidad en buscadores y cerca del 50% de toda la publicidad en línea, representa el más puro sueño americano.

Fue fundado en un garaje por dos estudiantes de la Universidad de Stanford, Sergey Brin y Larry Page, para competir con otros buscadores ya existentes en la Red como Altavista.
A pesar de no contar con un modelo de negocio claro, un inversor-Michael Moritz, presidente de Sequoia Capital-confió en ellos y les inyectó capital.

En 2000, Google encontró la pieza clave: Adwords, un sistema que revolucionaba el negocio de la publicidad en Internet.
Y, sólo un año después, Moritz empujó a los jóvenes Brin y Page contratar un gestor-Eric Schmidt, ex CEO de Novell-, que supiera exprimir al máximo el potencial del negocio.
Salarios elevados Y lo hizo. Más de 1.500 millones de personas en el mundo usan el buscador de Google.
El grupo se jacta de contar con el mejor talento del mundo, al que remunera por encima de la media de su sector.

Según Fortune, que cita el portal de empleo Glassdoor, los becarios de la sede de Google cobran $ 5.800 al mes, un salario que puede llegar hasta 6.700 dólares por ingenieros especializados en software.
El dinero no es el único incentivo que ofrece. Todas las oficinas de la puntocom incluyen espacios de ocio, comida y bebida gratis, y un mobiliario colorido, con el fin de motivar a la plantilla y, en última instancia, fomentar la productividad.
Pero, de las diferentes oficinas de Google, es su campus de Mountain View el que mejor representa la cultura corporativa de la puntocom y el ambiente que se respira en Silicon Valley, cuna mundial de la innovación tecnológica.

La sede recibe el nombre de Googleplex, un juego de palabras que combina Google y complejo (complejo) y que, al mismo tiempo, hace referencia a una fórmula matemática.
Este inmenso campus, en el que trabajan más de 3.000 personas, cuenta con 19 cafeterías, más de 60 minicocinas, dos piscinas calefactadas con corriente de agua, gimnasio, una bolera, mesas de ping-pong, billares, una lavandería, una peluquería, un servicio de guardería, un campo de voley playa y varios centenares de bicicletas, que los empleados pueden utilizar para ir de un edificio a otro.

En el pasado, hubo incluso una tirolina que unía dos áreas del campus separadas por un pequeño arroyo.
Por motivos de seguridad, las autoridades locales les obligaron a quitarla.

Innovación
Esta curiosa combinación de talento y libertad, con la cual Google pretende generar innovación y fomentar la colaboración entre los empleados, constituye una fuente de inspiración para emprendedores y empresas tecnológicas de todo el mundo.
De hecho, cada día visita Googleplex, como mínimo, un grupo de personas, en general de escuelas de negocio, asociaciones de emprendedores y organismos públicos de internacionalización.
Cualquier empleado puede actuar como anfitrión; sólo necesita pedir permiso y que, al entrar, todos los invitados indiquen su nombre.
Una vez dentro, y siempre que vayan acompañados por el empleado correspondiente, los invitados pueden pasear prácticamente por cualquier rincón del campus, si bien Google es muy estricto con una norma en especial: sólo se permite realizar fotos en el exterior de los edificios y en el vestíbulo.

Vestir informal
Una de las cosas que más llama la atención es que la edad media no ronda los treinta años y que los empleados pueden vestir de la manera que quieran.
Aún más, en Google, el uniforme es el look informal. No todas las empresas en Silicon Valley son así.
A escasos 23 kilómetros, en la sede central de Oracle en la localidad vecina de Redwood City, se percibe un ambiente muy diferente.
“El tipo de innovación que se busca, y las consecuencias de experimentar alterando un programa de software, son radicalmente diferentes entre las dos empresas”, explica un trabajador de la zona. Googleplex tiene otras particularidades.

La compañía permite la entrada de perros, incluso, dentro de los edificios, a excepción de las minicocinas u otras áreas donde se pueda encontrar comida.
El amor de la compañía por los perros se remonta a 1999, año en que el director de operaciones Urs Hoelzle decidió ir a trabajar con su mascota Yoshkar. La cafetería que se encuentra junto al vestíbulo se denomina Yoshkar Coffee en memoria del que fue el primer perro de empresa de Google.
El campus no es todavía autosuficiente, pero aspira a serlo.

Además de favorecer los materiales reciclados en el mobiliario, entre finales de 2006 y principios de 2007, la firma de internet instaló una serie de paneles solares, capaz de producir 1.6 megavatios de electricidad. Se trata de una de las instalaciones más grandes de EEUU. Googleplex cubre con estos paneles solares el 30% de sus necesidades.

Algunos de los vehículos corporativos que pueden ver en Mountain View también se alimentan de energía solar, combinada con electricidad. En los 47.038 metros cuadrados que suman únicamente los cuatro edificios principales que componen la sede central de Google, pueden encontrarse otras cosas curiosas, como el esqueleto de un Tiranosaurio Rex, cortado en cobre, o una réplica del SpaceShip One, un vehículo espacial tripulado diseñado en 2004 por Burt Rutan y financiado por Paul Allen (cofundador de Microsoft), ganador del premio Ansari X-Prize, dotado con 10 millones de dólares.

Transparencia
Las start up de Silicon Valley se caracterizan por la proximidad de sus ejecutivos. Google trabaja para conservar su cultura corporativa, la flexibilidad y el aire fresco de una joven empresa tecnológica a pesar de su fuerte crecimiento durante los últimos años.
Entre las iniciativas más destacadas, figuran las sesiones informativas que organizan los viernes un grupo de directivos-siempre en el mismo lugar del campus ya la misma hora-para explicar los proyectos en marcha.
Todos los trabajadores están invitados a asistir a las sesiones y tienen derecho a preguntar ya opinar sobre lo que estimen oportuno. Además, el gigante online cuida con detalle su comunicación interna.

La compañía proclama mensajes que ayudan a crear un sentido de lealtad y compromiso de los empleados con la empresa – “En Google trabaja la gente más inteligente del planeta” o “Google desarrolla tecnologías que ayudan a crear un mundo mejor” -.

La puntocom propone también a sus empleados que colaboren con diferentes causas sociales y promueve que éstos tengan cuidado de su salud y mejoren sus hábitos alimenticios. Y en el campus entero está lleno de pizarras y otras superficies donde dibujar o escribir anotaciones, que otros trabajadores suelen husmear después.

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